El sur de Quintana Roo tiene suelos fértiles, lluvias abundantes y una tradición agrícola milenaria. La milpa maya — el sistema de cultivo policultural de maíz, frijol y calabaza — es uno de los sistemas agrícolas más eficientes y sustentables que existen. Y sin embargo, la agricultura del sur sigue siendo en gran medida de subsistencia, con poca tecnificación y escaso acceso a mercados.
El potencial sin explotar
Estudios agronómicos muestran que la región sur tiene condiciones para producir, de manera competitiva y sustentable:
- Frutas tropicales: rambután, mamey, cacao, naranja agria
- Miel de abeja melipona, considerada entre las más valiosas del mundo
- Maderas certificadas de plantaciones forestales
- Hortalizas en sistemas de agricultura protegida
- Productos orgánicos certificados para mercados premium
La barrera de la tecnificación
El principal obstáculo no es el potencial productivo sino el acceso a tecnología, financiamiento y mercados. Un pequeño productor de Felipe Carrillo Puerto con 5 hectáreas difícilmente puede acceder por su cuenta a semillas mejoradas, sistemas de riego eficiente, certificaciones orgánicas o canales de distribución hacia mercados nacionales e internacionales.
Aquí es donde la acción pública y la organización colectiva son decisivas.
Modelos de agroindustria que funcionan
Las cooperativas agrícolas con respaldo técnico y financiero han demostrado ser el modelo más efectivo para transformar la agricultura de subsistencia en agroindustria competitiva. En Oaxaca, las cooperativas de café y miel han logrado exportar directamente a mercados especializados de Europa y Estados Unidos, con precios 3 o 4 veces superiores al mercado convencional.
El sur de Quintana Roo puede replicar ese modelo con productos autóctonos de alto valor, especialmente la miel de melipona y el cacao fino de aroma.
La agenda que proponemos
Desde Brillo al Sur, proponemos una agenda agroindustrial para el sur que incluya: programas de asistencia técnica especializada, fondos de inversión para infraestructura de acopio y procesamiento, apoyo a la obtención de certificaciones, y conexión con plataformas de comercio electrónico y exportación.
El campo del sur no es el pasado. Con la tecnología y el apoyo adecuados, puede ser el futuro.