El sur de Quintana Roo se encuentra ante un cambio de paradigma que exige madurez empresarial y rigor técnico. El establecimiento del Polo de Desarrollo para el Bienestar (PODECIBI) en Chetumal es, sin duda, un acierto de la administración actual que abre una ventana de oportunidad inédita; sin embargo, la historia nos ha dejado lecciones claras sobre lo que ocurre cuando el desarrollo industrial depende excesivamente de la tutela estatal o de proyectos ajenos a nuestra realidad territorial.
Aprender del pasado para construir certeza
La memoria económica de Chetumal registra proyectos que, a pesar de su potencial, sucumbieron ante la dependencia de programas públicos y dinámicas de corrupción. Casos como el de la fábrica de aglomerados de madera o los proyectos de hidroponía demostraron que la participación directa del gobierno en la operación industrial suele derivar en estancamiento.
Hoy, la visión del sector productivo es distinta: reconocemos la voluntad política del gobierno al otorgar los decretos de beneficios fiscales, pero entendemos que el papel del Estado debe limitarse a ser el facilitador de la certeza jurídica y el proveedor de infraestructura. La ejecución, el riesgo y la visión estratégica deben ser enteramente ciudadanos y empresariales para garantizar la sostenibilidad a largo plazo.
La vocación de la tierra: Tecnología aplicada al campo
El verdadero futuro industrial del sur no reside en forzar sectores ajenos, sino en potenciar lo que nuestra geografía ya nos entrega. El PODECIBI de Chetumal debe convertirse en el centro neurálgico de la tecnología agroalimentaria y forestal. Contamos con la materia idónea —tierra fértil, agua y sol— que, combinada con tecnología de punta, nos permite escalar la producción para satisfacer demandas que ya están ahí.
- Mercados estratégicos: La zona norte del estado, la industria de los cruceros y el mercado de exportación son clientes que ya consumen lo que nosotros podemos producir con mayor calidad y menores costos logísticos.
- Nuevos horizontes: La liberación de patentes y el avance en biotecnología abren nichos de mercado donde la riqueza vegetal de nuestra selva puede transformarse en insumos de alto valor para sectores globales.
Incentivos fiscales como plataforma, no como destino
Los beneficios del PODECIBI, como la exención del 100% del ISR y las facilidades administrativas, deben ser vistos como el capital semilla para tecnificar el campo y los procesos forestales. No buscamos incentivos para sostener industrias artificiales, sino para acelerar la transición hacia un modelo de prosperidad compartida donde el valor agregado se quede en el sur.
Quintana Roo cuenta con dos polos estratégicos: Leona Vicario en el norte y Chetumal en el sur. Mientras el norte se especializa en servicios, el sur debe consolidarse como el gran proveedor industrial de base tecnológica.
Un compromiso con la autonomía regional
Invitamos a los desarrolladores e inversionistas a mirar hacia el campo con ojos de innovación. Invertir en el sur hoy significa apostar por un desarrollo que no se decide en un escritorio externo, sino que surge del conocimiento profundo de nuestro territorio. El acierto del gobierno ha sido ponernos de nuevo en el mapa nacional; nuestro deber como sector productivo es asegurar que esta vez el crecimiento sea auténtico, duradero y, sobre todo, nuestro.
Es tiempo de que Chetumal brille con la fuerza de su propia producción.
#RegresémosleElBrilloAlSur
