Si hay una brecha que define la inequidad entre el norte y el sur de Quintana Roo, es la educativa. Mientras Cancún y la Riviera Maya concentran universidades, tecnológicos y centros de formación, el sur históricamente ha carecido de opciones de educación superior accesibles para su población.
El diagnóstico
Según datos del INEGI, los municipios del sur de Quintana Roo presentan tasas de escolaridad promedio significativamente menores que el norte del estado. El porcentaje de población con educación superior es hasta tres veces menor en Othón P. Blanco que en Benito Juárez (Cancún).
Las consecuencias son directas: menos capital humano calificado, empleos de menor valor agregado, migración de jóvenes hacia el norte del estado o hacia otros estados, y una economía local menos competitiva y diversificada.
Las propuestas más prometedoras
En los últimos años han surgido iniciativas importantes que merecen apoyo y seguimiento:
- Universidad del Bienestar en Chetumal: Ampliar su oferta académica con carreras orientadas a las vocaciones productivas de la región: turismo sustentable, agroecología, tecnologías de la información.
- CECATI y CONALEP fortalecidos: La formación técnica es, en muchos casos, más eficiente y con mayor retorno de inversión que la universitaria. Fortalecer estas instituciones con equipamiento moderno y vínculos con el sector productivo es prioritario.
- Programas de becas regionales: Crear fondos específicos para que jóvenes del sur puedan estudiar sin necesidad de migrar.
- Educación dual empresa-escuela: Modelos como el alemán, donde los jóvenes alternan entre el aula y el trabajo real, han demostrado ser muy efectivos para inserción laboral inmediata.
El vínculo con el sector productivo
La educación no puede planificarse en un vacío. Necesita responder a las necesidades reales del mercado laboral local. Eso requiere una conversación constante entre las instituciones educativas y los empleadores de la región.
Desde Brillo al Sur, proponemos la creación de una mesa técnica permanente de educación y empleo en el sur, donde participen universidades, cámaras empresariales, gobierno municipal y organizaciones de la sociedad civil.
Invertir en las personas es invertir en el futuro
Toda la infraestructura del mundo, todo el turismo y toda la inversión inmobiliaria tienen un límite si no hay capital humano local para aprovecharlas. La educación y la formación para el trabajo son la inversión con mayor retorno a largo plazo para el sur de Quintana Roo.