EL SECTOR PESQUERO REQUIERE MÁS MERCADO: LA INVERSIÓN TURÍSTICA COMO MOTOR DEL DESARROLLO EN CADENA
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EL SECTOR PESQUERO REQUIERE MÁS MERCADO: LA INVERSIÓN TURÍSTICA COMO MOTOR DEL DESARROLLO EN CADENA

RBS
RedacciónRegresémosle el Brillo al Sur
13 ago 20265 min de lectura

La instalación del Comité de Operaciones del Muelle de Pescadores en Mahahual es un avance histórico en infraestructura, pero el ordenamiento por sí solo no alimenta a las familias. Para que las cooperativas pesqueras del sur prosperen, necesitan compradores constantes y de gran volumen. Las inversiones turísticas de gran escala no son enemigas de la pesca tradicional; son el motor económico capaz de garantizar contratos fijos, comprando toneladas de captura local y transformando la incertidumbre diaria en verdadera prosperidad comunitaria.

La reciente instalación del primer Comité de Operaciones del Muelle de Pescadores de Mahahual y La Aguada, impulsada por la Administración Portuaria Integral de Quintana Roo (APIQROO), representa un paso institucional indispensable hacia el ordenamiento de nuestros sectores primarios.

Sin embargo, la dignificación de la infraestructura portuaria es apenas la mitad de la ecuación. Para que este esfuerzo se traduzca en una mejora real en la calidad de vida y en los bolsillos de los cientos de familias del sur que dependen de la extracción pesquera, se necesita un eslabón fundamental: un mercado interno robusto, impulsado por la inversión turística, que consuma a gran escala lo que nuestros pescadores traen del mar.

Existe una narrativa recurrente que intenta posicionar a la inversión de gran escala como un enemigo de las actividades tradicionales. La realidad económica demuestra exactamente lo contrario. El desarrollo turístico sostenible no se limita al consumo directo en la playa; se mide por su capacidad operativa para generar cadenas de proveeduría local. 

Tan solo un complejo turístico o un polo de desarrollo en plena operación requiere procesar entre 3,000 y 5,000 raciones de alimentos diarios. Incluso en los modelos de negocio más conservadores, donde el visitante tiene una alta retención dentro de las instalaciones, la necesidad financiera y logística de abastecer las cocinas obliga a los desarrolladores a mirar hacia el mercado local para adquirir toneladas de insumos frescos cada semana, priorizando el producto de "kilómetro cero".

Hoy, con una ocupación en Mahahual que apenas roza un crítico 40 por ciento, los restaurantes y pequeños hoteles de la costa simplemente no tienen la capacidad financiera para comprar grandes volúmenes de escama o langosta a las cooperativas. Si garantizamos que las nuevas inversiones turísticas se asienten en el sur bajo esquemas de estricto cumplimiento normativo y diálogo comunitario permanente, el sector pesquero local podría transitar de la incertidumbre de la venta al menudeo del día a la garantía de firmar contratos de proveeduría fija.

Un muelle ordenado y seguro sirve de muy poco si no hay grandes restaurantes, desarrollo de infraestructura y miles de turistas consumiendo la captura local. El desarrollo sostenible significa que el crecimiento de la inversión detone la economía de nuestras cooperativas, integrando a los habitantes del sur no como meros espectadores de las obras, sino como socios comerciales y proveedores directos de la riqueza regional.

#RegresémosleElBrilloAlSur

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