Ante la pausa y búsqueda de sedes alternas para el Hub Financiero proyectado en el norte del estado, el sector productivo hace un llamado a la gobernadora Mara Lezama para consolidar este macroproyecto en el sur de Quintana Roo. La región cuenta con la infraestructura, conectividad y el ecosistema empresarial necesario para detonar esta inversión, la cual fungiría como un salvavidas económico frente a la actual recesión local.

El reciente anuncio de la Presidenta Claudia Sheinbaum ha cambiado el tablero de las inversiones en Quintana Roo. Al condicionar la construcción del Hub Financiero en Cancún y evitar su desarrollo sobre zonas de selva, la SEMARNAT ha comenzado a buscar terrenos alternos ya impactados. Esta decisión, que ha generado incertidumbre entre los desarrolladores inmobiliarios del norte, representa en realidad una ventana de oportunidad histórica, es el momento perfecto para mirar hacia el sur.
Gobernadora Mara Lezama, la solución para mantener vivo este gran proyecto y evitar la fuga de capitales no está en buscar espacios forzados en el norte, sino en confiar en el potencial del sur de Quintana Roo.
Nuestra región cuenta con todas las credenciales técnicas, geográficas y estructurales para albergar un Distrito Financiero de talla internacional. Tenemos infraestructura para sostener un proyecto de esta magnitud: un aeropuerto internacional, amplia capacidad hotelera y playas que garantizan el atractivo del destino. Además, contamos con el peso institucional de ser la capital del estado y la enorme ventaja estratégica de ser una ciudad fronteriza, un imán natural para el comercio, las aduanas y las finanzas internacionales.
Pero la infraestructura no lo es todo; el capital humano está preparado. En el sur existe un sector empresarial maduro y constructores locales con la capacidad operativa, el talento y la disposición para hacer realidad este proyecto, garantizando que la inversión se traduzca en derrama económica real para nuestra gente.
Hoy, más que nunca, el sur requiere un catalizador de esta escala. Atravesamos una marcada recesión económica y una severa baja hotelera que está asfixiando a decenas de negocios locales. Trasladar el Distrito Financiero a nuestra región no solo resolvería de tajo el dilema ambiental al que se enfrenta el proyecto original, sino que inyectaría el dinamismo que nuestra economía necesita con urgencia, descentralizando el desarrollo y haciendo justicia a la promesa de prosperidad compartida.
Las condiciones están dadas, la necesidad es evidente y la comunidad empresarial está lista para respaldarla. Confíe en nuestro potencial; dele una alegría al sur y juntos revivamos el distrito financiero.
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