La voz más importante para determinar el desarrollo del sur debe ser la del propio sur
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La voz más importante para determinar el desarrollo del sur debe ser la del propio sur

RBS
Equipo Brillo al SurRegresémosle el Brillo al Sur
28 Abr 20269 min de lectura

En los últimos días hemos sido testigos de eventos relacionados al desarrollo turístico del sur de Quintana Roo. La pregunta central es: ¿quién tiene legitimidad territorial para definir el futuro de nuestra región?

En los últimos 10 días hemos sido testigos de eventos interesantes relacionados al desarrollo turístico y económico de nuestra región: el sur del Estado de Quintana Roo. Por una parte, vimos manifestaciones, activismo social y popular de una comunidad argentina que exigía cambiarle de nombre al municipio de Bacalar. Proponen "Nueva Argentina". Por otra parte, fuimos testigos de activistas que piden a las autoridades la instalación infraestructura, específicamente plantas de tratamiento en la alcaldía de Mahahual, para que entonces se "permita" la inversión. No consideran, que es precisamente la inversión lo que supone que exista infraestructura como la que ellos exigen, y más aún, que precisamente la inversión a la que se oponen ya contempla lo que exigen.

No se puede opinar con autoridad sobre una realidad que no se vive a diario. No asumimos que las personas que legítimamente llevan a cabo estas exigencias no vivan aquí, pero sí suponemos, con conocimiento de causa, que no viven la realidad socioeconómica de la mayoría de los habitantes del sur, y también, definitivamente, que no viven la realidad histórica de nuestra región.

¿Por qué así?

Hay que conocer un poco la historia de Quintana Roo, de su población y de la relación que ha tenido esta población con el desarrollo turístico y económico de nuestro Estado. En este sentido, en grandes rubros hay tres orígenes históricos a la población de nuestro estado.

1. El Quintana Roo Maya

El Quintana Roo maya representa una continuidad histórica de resistencia. Se trata de los pueblos originarios de la región, con raíces milenarias, presentes mucho antes de la existencia de México, Yucatán o Quintana Roo como entidades políticas. Durante el siglo XIX, en el contexto de la Guerra de Castas, estos pueblos consolidaron un orden político propio con centro en Chan Santa Cruz —hoy Felipe Carrillo Puerto—, desde donde operaron como una entidad autónoma en rebeldía frente al Estado mexicano.

Su incorporación al Estado nacional fue un proceso complejo, que combinó la acción militar con dinámicas de negociación e integración progresiva.

2. El Quintana Roo Capitalino

El Quintana Roo capitalino es el de Chetumal —antiguo Payo Obispo, asentado en la región histórica de Chactemal— y del municipio de Othón P. Blanco.

Es el Quintana Roo fundacional del Estado mexicano: poblado por militares, funcionarios y familias que, por instrucción federal, se asentaron en la frontera sur tras la Guerra de Castas y la creación del Territorio de Quintana Roo en 1902, con el objetivo de afirmar la soberanía nacional en una región estratégica. Durante ya más de un siglo, estas comunidades han sido el anclaje institucional del país en el Caribe mexicano, formando generaciones que han vivido, trabajado y sostenido la presencia del Estado en el trópico, mucho antes de que surgiera el desarrollo turístico del norte y de que el primer hotel se levantara en Cancún.

3. El Nuevo Quintana Roo o el Quintana Roo "FONATUR"

Es irónico que la mayoría de las personas que conocen o identifican a Quintana Roo, identifican un lugar o un proceso que es relativamente nuevo. El Quintana Roo turístico —el Quintana Roo de FONATUR— surge a partir de una decisión estratégica del Estado mexicano a inicios de la década de 1970, cuando se impulsa el desarrollo de Cancún como un polo turístico internacional.

Esta inversión detonó, en pocas décadas, una de las economías más dinámicas de México y de América Latina, transformando un territorio con baja densidad poblacional en un motor económico nacional. A partir de este proceso, Quintana Roo experimentó uno de los fenómenos migratorios más intensos del país: en menos de 40 años, la población creció hasta alcanzar cerca de 1.5 millones de habitantes, impulsada por la llegada de personas de todos los estados de México y, posteriormente, de distintas partes del mundo.

Historia e identidad del sur de Quintana Roo

El Quintana Roo de FONATUR es, en esencia, un Quintana Roo de dos generaciones. La gran mayoría de quienes hoy superan los 45 años no nacieron en el estado, sino que llegaron a construirlo. Son familias migrantes que apostaron por el Caribe mexicano y que, con su trabajo, hicieron posible su consolidación como potencia turística global.

Este Quintana Roo representa la movilidad social, la cultura del esfuerzo y la capacidad de México para crear, en pocas décadas, un espacio de prosperidad abierta al mundo. Es el que hoy concentra el 87% de la infraestructura del estado, pero es también el que lleva menos tiempo en esta tierra.

Aquí, sin embargo, ocurre algo relevante que debe ser observado con claridad.

Una parte significativa de la conversación crítica sobre el desarrollo del sur del estado no proviene, en su mayoría, de los sectores históricamente asentados en la región. Es decir, no surge del Quintana Roo con mayor arraigo territorial —el Quintana Roo maya ni del Quintana Roo capitalino—, sino principalmente de sectores vinculados al Quintana Roo turístico, particularmente del norte del estado.

Se trata, en muchos casos, de personas que llegaron a Quintana Roo atraídas por el propio desarrollo turístico, y que hoy participan directa o indirectamente en esa economía: profesionistas, prestadores de servicios, emprendedores y trabajadores que han encontrado en el turismo su principal fuente de ingreso.

Esto no invalida, de ninguna manera, su derecho a opinar. Al contrario: su voz es parte fundamental de la pluralidad del estado. Sin embargo, es importante reconocer un hecho que con frecuencia pasa desapercibido en la conversación pública: las opiniones sobre el desarrollo del sur no siempre provienen de quienes han vivido históricamente en esa región, ni de quienes enfrentan directamente sus condiciones estructurales.

En contraste, distintos ejercicios de opinión y evidencia levantada en los cuatro municipios del sur del estado muestran un patrón claro: amplios sectores de la población local —incluyendo comunidades históricas, ejidos, trabajadores, organizaciones productivas y empresariales— no se oponen al desarrollo en sí mismo. Por el contrario, expresan de manera consistente su interés en acceder a mayores oportunidades económicas, siempre que estas se den bajo condiciones de legalidad, sostenibilidad y beneficio local.

Este punto es fundamental: el debate no es entre desarrollo y no desarrollo. Es entre modelos de desarrollo que incluyen al sur y modelos que lo excluyen.

Por ello, más que descalificar voces, lo que se propone es ordenar la conversación desde un principio básico de legitimidad territorial: cuando se trata del desarrollo del sur de Quintana Roo, la voz de quienes habitan, trabajan y han sostenido históricamente esa región debe tener un peso central en la toma de decisiones.

No para excluir a nadie, sino para asegurar que el desarrollo responda a la realidad del territorio.

La Agenda del sur

En este sentido, desde el sur se pueden identificar con claridad algunas coincidencias fundamentales:

1. Participación en la promoción turística estatal

El sector productivo del sur —incluyendo cámaras empresariales, ejidos, cooperativas, sindicatos, transportistas, constructores y organizaciones locales— busca participar activamente en la definición de la política de promoción turística del estado. En particular, existe una demanda clara de contar con voz y voto en las decisiones sobre el destino de los recursos públicos destinados a la promoción turística, especialmente aquellos vinculados a fideicomisos estatales.

2. Integración económica local en los proyectos de desarrollo

Los proyectos, tanto públicos como privados, deben incorporar de manera efectiva al sur en sus cadenas de valor:

  • Contratación de mano de obra local
  • Proveeduría regional
  • Servicios profesionales y técnicos
  • Producción de contenido y promoción territorial

El desarrollo no debe sólo llegar al territorio: debe construirse desde él.

3. Desarrollo con condiciones claras

Existe disposición mayoritaria a la inversión, incluyendo proyectos de gran escala, siempre que:

  • Cumplan con la ley
  • Respeten criterios de sostenibilidad
  • Generen empleo local
  • Impulsen cadenas productivas regionales

La condición no es detener el desarrollo, sino asegurar que éste genere valor en la región.

Gráfica 1: Opinión sobre el desarrollo en el sur de Quintana Roo
Gráfica 2: Opinión sobre el desarrollo en el sur de Quintana Roo

4. Reconocimiento de la diversidad territorial del estado

Quintana Roo no es un estado uniforme. Existen diferencias profundas entre el norte y el sur en términos históricos, sociales y económicos.

En los municipios del sur —donde el arraigo histórico es mayor y donde la economía turística no ha tenido el mismo impacto—, las decisiones sobre desarrollo deben considerar de manera prioritaria la voz de sus habitantes. No como un acto de exclusión, sino como un reconocimiento de legitimidad territorial.

En un estado construido tanto por sus raíces como por su dinamismo migrante, el reto no es decidir quién tiene voz, sino cómo se ordenan esas voces para construir decisiones justas.

En el caso del sur de Quintana Roo, esa organización pasa necesariamente por reconocer que quienes han habitado y sostenido ese territorio a lo largo del tiempo deben ocupar un lugar central en la conversación sobre su futuro.

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