Frente a una de las temporadas bajas más severas para el sur de Quintana Roo, con ocupaciones de apenas el 20%, el sector productivo hace un llamado a la unidad. Así como el Mundial nos demostró que trabajando en equipo podemos competir a nivel global, Mahahual necesita hoy esa misma solidaridad entre sociedad, gobierno y empresas para superar la crisis económica y consolidar un desarrollo ordenado que atraiga inversiones todo el año.
La Copa Mundial de Fútbol 2026 nos acaba de regalar a todos los mexicanos una dosis invaluable de esperanza y unidad, recordándonos de lo que verdaderamente somos capaces cuando nos atrevemos a creer en nosotros mismos. Nos enfrentamos en la cancha a una selección de élite global, le competimos de tú a tú y, aunque el marcador nos venció al final, nos demostramos que la línea que nos divide de llegar a esos anhelados cuartos de final es cada vez más delgada. Ese espíritu de entrega nos dejó claro que podemos lograr cosas grandes; sin embargo, el sueño mundialista ha terminado y hoy nos toca volver a hacer frente a nuestras distintas realidades.

Mahahual, el corazón turístico de nuestra Costa Maya, tiene su propia realidad y no es nada sencilla. Actualmente, el destino está enfrentando una de las temporadas bajas más fuertes de los últimos tiempos, representando un golpe directo y contundente para la economía de cientos de familias locales que dependen enteramente de la llegada de visitantes.
Las cifras y los testimonios que arroja el sector productivo de la zona son un claro reflejo de esta urgencia. Gerardo Pérez Zafra, presidente de la Coparmex en Mahahual, ha advertido de manera puntual que los niveles de ocupación hotelera se han desplomado hasta alcanzar apenas un 20 por ciento. Esta asfixia económica está obligando a muchos emprendedores a recurrir a créditos bancarios y financiamientos externos con el único propósito de no cerrar sus puertas.
Como bien señala el líder empresarial, la crisis no es exclusiva de los hoteles, sino que golpea parejo a restauranteros, operadores turísticos, pequeños comercios de artesanías y prestadores de actividades acuáticas. La situación del puerto nos demuestra, una vez más, que la derrama económica generada únicamente por los cruceros es insuficiente para mantener a flote a la comunidad durante los meses de sequía turística.
Es precisamente en medio de esta adversidad donde debemos aplicar la gran lección que nos dejó el fútbol. Hoy, más que nunca, Mahahual requiere recuperar esa unidad y esa esperanza activa que nos contagió el Mundial. No podemos permitir que el desánimo gane la partida frente a los retos financieros y la baja afluencia internacional.
Necesitamos hacer equipo de forma contundente: sociedad civil, los tres niveles de gobierno y las empresas trabajando bajo una misma visión. Romper con esta fragilidad histórica exige que dejemos de ser espectadores para convertirnos en aliados de nuestro propio desarrollo, promoviendo a Mahahual con orgullo, consumiendo local y, sobre todo, exigiendo la consolidación de un modelo turístico con infraestructura sólida que garantice certidumbre y atraiga inversiones ordenadas durante todo el año.
Por nosotros, por las familias que sostienen el puerto y por el futuro de la Costa Maya, es momento de mantener la camiseta bien puesta. Demostremos que, cuando el sur de Quintana Roo juega unido y hace equipo, tiene toda la fuerza necesaria para salir adelante y brillar.
#RegresémosleElBrilloAlSur

