Más que un reporte sobre daños viales, la erosión de nuestra infraestructura por el sargazo es una declaratoria de emergencia. El sector productivo advierte que los recursos públicos no son infinitos para sostener al destino, por lo que resulta urgente abrir Mahahual a la inversión privada para generar una derrama económica propia y dejar de depender exclusivamente de la voluntad política gubernamental.
MAHAHUAL, Q. ROO.- La erosión de la mitad del tramo carretero Mahahual-Uvero, provocada por la presión de la macroalga, no es un simple incidente de la naturaleza; es el síntoma más claro de un destino que ha sido forzado a operar al límite de sus capacidades.Para los prestadores de servicios turísticos —quienes conforman el sector productivo del sur de Quintana Roo— esta situación trasciende un problema de bacheo para convertirse en una advertencia sobre la insostenibilidad de nuestro modelo económico actual.
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Sostener la operatividad de un destino internacional con caminos que colapsan ante fenómenos ambientales recurrentes es un riesgo inaceptable. Frente a la amenaza de paralizar el corredor logístico hacia los clubes de playa del norte, el posicionamiento del sector productivo es categórico: se exige a las autoridades la aplicación inmediata de los recursos del Derecho de Saneamiento Ambiental y del fondo de cruceristas para una rehabilitación definitiva de la vía.
Sin embargo, esta justa exigencia viene acompañada de una realidad ineludible que debe definir el futuro de la Costa Maya: los fondos públicos no son infinitos. El mantenimiento, la modernización y la supervivencia de nuestra infraestructura no pueden depender única y exclusivamente de la recaudación actual, ni quedar eternamente a expensas de la capacidad de respuesta o la voluntad política del gobierno en turno ante cada contingencia.

Es precisamente por esta limitante presupuestal estructural que resulta vital abrir Mahahual a nuevas inversiones. Mahahual requiere detonar una derrama económica propia, robusta y diversificada, que solo el capital privado formal puede aportar. El colapso físico de esta carretera es el reflejo exacto del estancamiento; romantizar el rezago bajo discursos que frenan la modernización solo ha servido para mantener a nuestro destino vulnerable y crónicamente dependiente de rescates gubernamentales.
El sector productivo reitera que oponerse a la inversión es un sinsentido que asfixia a nuestra comunidad. Es momento de dejar de problematizar el crecimiento. Mahahual necesita transitar urgentemente hacia un modelo de desarrollo sostenible que armonice la protección del entorno con la llegada de grandes proyectos, asegurando la certidumbre comercial, la autonomía económica y rescatando definitivamente del abandono al sur de Quintana Roo.
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