ANTE LA PARÁLISIS DEL SUR, LAS OBRAS ANUNCIADAS REPRESENTAN UNA OPORTUNIDAD PARA REACTIVAR LA ECONOMÍA REGIONAL ASÍ COMO BENEFICIAR A SU COMUNIDAD Y EMPRESAS LOCALES
Infraestructura

ANTE LA PARÁLISIS DEL SUR, LAS OBRAS ANUNCIADAS REPRESENTAN UNA OPORTUNIDAD PARA REACTIVAR LA ECONOMÍA REGIONAL ASÍ COMO BENEFICIAR A SU COMUNIDAD Y EMPRESAS LOCALES

RBS
RedacciónRegresémosle el Brillo al Sur
5 sep 20262 min de lectura

Las obras anunciadas para Chetumal y Mahahual representan una oportunidad para reactivar la economía regional, pero su verdadero alcance dependerá de…

Las obras anunciadas para Chetumal y Mahahual representan una oportunidad para reactivar la economía regional, pero su verdadero alcance dependerá de cuánto empleo, proveeduría y actividad empresarial logren generar dentro de las propias comunidades. Para el sector productivo, fortalecer a las empresas locales es parte esencial de cualquier estrategia de desarrollo.

Hay una diferencia importante entre llevar una obra a una comunidad y conseguir que esa inversión genere desarrollo para quienes viven en ella. En el caso del sur de Quintana Roo, esa diferencia adquiere especial relevancia ante el escenario económico que enfrenta la región y la necesidad de recuperar empleos, fortalecer empresas y mantener la derrama dentro del territorio.

El presidente de COPARMEX Chetumal, Josué Osmany Palomo Hoil, ha señalado que los empresarios locales mantienen la expectativa de participar en las obras anunciadas para el Barrio Mágico de Chetumal y la remodelación de la Plazoleta del Faro en Mahahual.

Una obra de esta magnitud puede activar una cadena económica que involucre a constructoras, proveedores de materiales, transportistas, profesionistas, trabajadores, arrendadores de maquinaria, comercios y servicios especializados.

Ahí es donde la inversión pública puede adquirir una dimensión verdaderamente regional. Si las empresas locales tienen capacidad técnica, financiera y experiencia para competir, darles mayor peso y oportunidades reales de participación permite que una parte más amplia de la derrama permanezca en las comunidades donde se realiza la inversión.

De acuerdo con los datos expuestos por COPARMEX, los registros patronales ante el IMSS muestran una caída de 7% en los puestos de trabajo formales, al pasar de 46 mil 500 a 42 mil plazas durante el último año. Al mismo tiempo, la organización señala que la economía informal alcanza ya 54% de la actividad regional.

Este escenario obliga a mirar la obra pública con una perspectiva más amplia. No basta con que los recursos lleguen al territorio si una parte importante de la actividad económica que generan termina fuera de él. La reactivación debe tomar en cuenta a quienes producen, trabajan y emprenden aquí.

La discusión, sin embargo, no debe plantearse como una oposición entre empresas locales y foráneas. Se trata de reconocer que una política de desarrollo regional debe procurar que existan oportunidades para las capacidades empresariales que ya están instaladas en Quintana Roo, particularmente en una zona que necesita recuperar dinamismo.

Para que el crecimiento sea sostenido se necesitan seguridad, certeza jurídica, reglas claras, instituciones sólidas y condiciones que permitan recuperar la confianza de quienes desean invertir y generar empleo.

Chetumal y Mahahual tienen frente a sí una oportunidad concreta. La obra debe quedarse en el territorio, pero la derrama también. Construir una economía local más fuerte es lo que puede darle verdadero sentido a la inversión.

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