Celebramos los 9 millones de pesos destinados a reconstruir el puente entre Mahahual y Xcalak, pero en una región que atraviesa un momento económico complicado también esperamos que la obra genere oportunidades para las empresas, trabajadores y proveedores locales.

Hay inversiones que llegan en momentos especialmente importantes. La reconstrucción del puente sobre el Río Huach, con una inversión de 9 millones de pesos, es una de ellas. Después de años de espera, Xcalak volverá a contar con una conexión terrestre más sólida con Mahahual y con una infraestructura que puede acompañar nuevas oportunidades para esta comunidad.
La noticia merece celebrarse, pero también abre una conversación necesaria. Cuando una obra pública llega al sur, la derrama económica que genera también debe tener al sur como destino.
Necesitamos que las empresas de nuestra región tengan una oportunidad real de participar en estos proyectos. En Chetumal, Mahahual, Bacalar y las comunidades de esta zona existen empresarios, constructores, proveedores y prestadores de servicios que conocemos el territorio, generamos empleos aquí y hemos mantenido nuestras actividades incluso durante los momentos más difíciles.
No hablamos de cerrar la puerta a la competencia. Hablamos de que las capacidades que ya existen en el sur sean consideradas y tengan un peso importante dentro de procesos transparentes y competitivos. Somos de aquí, conocemos nuestras necesidades y tenemos la capacidad para sacar adelante las obras que necesita nuestra región.
La oportunidad llega en un momento crucial, cuando el gasto público es vital para mover una economía que anticipa meses complicados. La Riviera Maya viene de registrar su peor verano en al menos dos décadas, con una ocupación hotelera promedio que cayó drásticamente del 67.8% al 58.6%. En tanto, en la zona sur se ha estancado en torno al 35% durante esta temporada baja. Este desplome generalizado ya repercute más allá del hospedaje, impactando de forma directa a restaurantes, comercios, transportistas y toda la cadena de valor turística.
El escenario se vuelve todavía más complejo con el sargazo, que continúa generando costos para Mahahual y afectando la actividad turística y pesquera. En Xcalak, más de 50 pescadores reportaron en junio 21 días sin poder salir a trabajar debido a marejadas, vientos y sargazo, con pérdidas superiores a 230 mil pesos.
También venimos de un periodo en el que distintos proyectos de inversión han enfrentado incertidumbre por desinformación viral, mientras la actividad empresarial de la zona ha resentido la baja temporada. En Chetumal, Coparmex hemos advertido sobre el cierre de pequeñas y microempresas durante este año y sobre otras que permanecen en riesgo.
Por eso, cada obra que llega al sur adquiere un significado adicional. No solamente necesitamos que se construya infraestructura, necesitamos que esa inversión ayude a sostener el tejido económico que existe alrededor de ella.
El puente también puede convertirse en una oportunidad para Xcalak. Mejorar la conexión con Mahahual puede facilitar el traslado de personas, mercancías y servicios, fortalecer actividades como la pesca y el turismo y abrir condiciones para que nuevos negocios encuentren mayores posibilidades de desarrollo.
Xcalak lleva demasiado tiempo esperando infraestructura. Desde 2007 ya se advertía oficialmente la necesidad de atender el puente, la carretera, el muelle, los servicios y las oportunidades económicas de la comunidad.
Por eso celebramos que esta obra finalmente avance. Ahora esperamos que el beneficio sea integral y que una parte importante de la derrama permanezca en manos de quienes vivimos, invertimos, trabajamos y seguimos apostando por el sur.
Porque reconstruir el puente es conectar dos comunidades, pero hacer que la inversión genere empleos, fortalezca empresas y active proveedores locales significa algo todavía mayor. Significa conectar la infraestructura con el desarrollo económico de nuestra propia región.



